Ya se nos ha informado bastante sobre el estallido de protestas, con incidentes de mucha violencia, luego del asesinato, el lunes 25,  de un hombre negro, George Floyd, de 40 años, por las bestiales torturas que le aplicó el policía blanco Derek Chauvin mientras lo sostenía en el suelo, presionándole la garganta con una rodilla, durante 8 minutos, pese a que Floyd le suplicaba diciendo que ya no podía respirar.

Junto a ese torturador degenerado había otros tres policías que, sin intervenir, contemplaban  con indiferencia la acción criminal.

Las filmaciones de testigos muestran la expresión de placer idiota que tenía aquel policía que parecía gozar de sentirse poderoso sobre un ser que él consideraba inferior.

George Floyd había sido detenido por sospechas de que hubiera pagado una compra de supermercado utilizando un billete de 20 dólares, falsificado. ¡20 dólares!… en fin se cuenta que a Jesús lo traicionó Judas por 30 monedas de plata, o sea, unos 525 dólares al precio actual de la plata.

Bueno, a los 5 policías involucrados ya los expulsaron, y a Chauvin lo tienen preso, acusado de asesinato, por supuesto.

Pero las filmaciones hechas por los testigos fueron de inmediato subidas a las redes sociales.

La propia esposa del policía Chauvin sintió tal repugnancia que de inmediato inició su trámite de divorcio.

Pero en todo Estados Unidos estalló el grito de «Sin justicia no puede haber paz»

 

Ya se nos han informado en abundancia sobre el desarrollo de las protestas que, en muchos casos se cargaron de extremada violencia. Por supuesto el Presidente Donald Trump se enfureció por los desmanes y sugirió bien claramente que a los saqueos y destrozos había que responder a balazos.

Todavía no hay cifras válidas sobre muertos y heridos durante las protestas y la represión policial. Se informó que en Louisville, Kentucky, hasta ayer al menos 7 personas habían sido baleadas, y en Nueva York también ayer había más de 200 personas detenidas en Manhattan y Brooklin.

Eso ya hace temer que el costo humano de las protestas y la represión policial puede llegar a ser enorme a nivel nacional.

Ante ello, una vez más ha quedado en evidencia el gravísimo peligro de haber militarizado a la policía, dotándola de armamento de guerra y procedimientos que llevan a encararse a los ciudadanos que protestan como si fueran enemigos.

Videos grabados durante las protestas desde el lunes hasta el jueves pasado, muestran vehículos policiales disparando a granel granadas de gas lacrimógeno contra manifestantes desarmados, y el viernes policías de Minnesota, acorazados y con máscaras, atacaron a los manifestantes desarmados, e incluso detuvieron a periodistas y camarógrafos de la CNN.

Es decir, a los estallidos de brutalidad de algunos manifestantes, la policía apareció respondiendo en forma desproporcionada, ilegal y claramente peligrosa para persona inocentes.

Ya durante el gobierno del demócrata Bill Clinton, en 1992, se produjo el estallido de Los Ángeles, por el asesinato del adolescente negro Rodney King, a manos de un comerciante coreano.

La violencia fue tan extrema que generó destrozos estimados en mil millones de dólares, más un costo humano de 63 muertos y 2.383 heridos a bala.

 

Ya en 2012, durante el gobierno de Barack Obama, premio Nobel de la Paz, diversas organizaciones de defensa de los derechos civiles de las personas enviaron cartas al Pentágono advirtiendo sobre el peligro de la militarización de la policía.

En las protestas en Ferguson, Missouri, por la muerte de otro joven negro, Michael Brown, la policía militarizada agredió tan brutalmente a los manifestantes que dejó un saldo inmediato de 9 muertos, y la senadora Mc Carkill, del propio partido de gobierno, acusó públicamente de estarse provocando que a manifestantes desarmados que protestaban legítimamente, la policía los tratara «como si fuesen enemigos combatientes».

Ya antes el mismo Donald Trump había exhibido su ferocidad irracional cuando declaró, por televisión y a la prensa, que 5 jóvenes de 16 años, 4 negros y un latino, debían ser condenados a muerte basándose sólo en acusaciones de la policía, por la violación y el asesinato de una joven en Central Park, de Nueva York.

Por ser menores de edad, los muchachos fueron condenados a presidio. Pasaron 13 años con ellos presos y, de pronto, el verdadero asesino, un tal Matías Reyes, que ya había sido condenado por otros hechos similares, confesó que él fue el autor de la violación y asesinato. De hecho, el análisis de ADN encontrado en el cuerpo de la víctima confirmó su culpabilidad y los muchachos tuvieron que ser dejados en libertad. Habían pasado 13 años de su vida presos injustamente.

En gran medida, la militarización de la policía de Estados Unidos se relaciona con el enorme volumen de armamento, incluyendo vehículos blindados y equipamiento de combate, utilizado por Estados Unidos en la serie de guerras que inició el gobierno de George W. Bush y continuó por Barack Obama que, como ironía, fue galardonado con el Premio Nobel de la Paz, habiendo sido el único presidente de Estados Unidos que mantuvo a su país en guerra durante todos los 8 años de su mandato.

El armamento que iba siendo reemplazado, fue vendido a bajo precio no sólo a las policías de diversos estados sino también a empresas privadas de seguridad, que recibieron, además, entrenamiento gratuito para el manejo de todo ese arsenal.

Sobre esa base y ese ejemplo de Estados Unidos, no es de extrañar la militarización de la represión a las protestas sociales en América Latina, particularmente en América Central, Colombia y Chile.

Sobre estos hechos concretos, comprobados y sólidamente documentados, resulta sorprendente hacer una comparación entre las protestas y la represión en las Américas, y las protestas de Hong Kong, que se han prolongado durante ya más de un año y amenazan con una confrontación peligrosísima entre China y Estados Unidos.

Vamos viendo.

Según las acusaciones de Washington, las violentas protestas de Hong Kong son un esfuerzo desesperado de jóvenes idealistas que anhelan la libertad y la democracia que el régimen comunista de China les quiere quitar.

Según declaraciones del Secretario de Estado Mike Pompeo, en Hong Kong se está matando, secuestrando y torturando a los jóvenes que rechazan la integración con China.

Sin embargo, hasta ahora, sólo se ha demostrado tres casos fatales producidos en las protestas. El primero fue un trabajador municipal de 70 años, que recibió un ladrillo que le arrojaron desde un segundo piso, mientras él trabajaba recogiendo los destrozos de las protestas del día anterior.

El segundo fue el joven Alex Chou, quien se cayó del techo de un edificio mientras lanzaba ladrillos contra la policía.

Y el tercero fue un hombre de 57 años, que se atrevió a expresar su rechazo a las protestas y su apoyo al gobierno. Los jóvenes idealistas lo rociaron con bencina y le prendieron fuego. Fue llevado a un hospital pero no sobrevivió a las quemaduras.

Aparte de eso, no hay ninguna lista verificable que señale mayor número de muertos por las protestas.

Lo que sí hay es un número importante de detenidos, formalizados por destrucción, saqueos y agresión a civiles y a la policía. En ninguna de las acusaciones hechas en Estados Unidos se ha mostrado una lista verificable de las supuestas víctimas  fatales o de secuestrados por la represión gubernamental.

Frente a ello, los enfrentamientos de las protestas de Chile, por ejemplo, en 2019, dejaron un saldo comprobado de 34 muertos de los cuales 6 probadamente corresponden a víctimas de la policía.

Y hay otra comparación importante. La ley aprobada esta semana por el Senado de China establece que constituyen crimen las acciones que buscan producir Secesión territorialSubversión ante la autoridad legítima, democráticamente elegida, y Terrorismo y uso de la violencia para intimidar a la gente. Además, por último, Acciones coludidas con fuerzas extranjeras que interfieran la normalidad institucional.

Oiga, ¿no son las mismas leyes vigentes en Chile y en Estados Unidos, en defensa de la institucionalidad?

¿Por qué son leyes malas sólo cuando se dictan en China?

De hecho, el vocero de la cancillería china, Hua Chungyin, calificó de «INFUNDIOS» las acusaciones de pérdida de libertad y violación a los derechos humanos por parte del gobierno de Hong Kong. Más aún señaló cómo el Índice Mundial de Derechos Humanos y Libertad, compilado por el Instituto Fraser, de Vancouver, Canadá, estableció en 2018, que Hong Kong ya era el tercer país del mundo con mejores índices de libertad y derechos. Frente a ese tercer lugar de Hong Kong, Estados Unidos en cambio ocupaba el lugar 17. ¡Catorce lugares por debajo de Hong Kong! 

En estos momentos, el gobierno de Donald Trump reitera que tomará las más rigurosas medidas para castigar a China por su legislación sobre Hong Kong. Pero hasta ahora no ha especificado en qué consistirán esas medidas,  ni cuándo comenzaría a aplicarlas.

Básicamente, Trump podría eliminar el status preferencial que Estados Unidos le otorga a esa ex colonia británica, para favorecer el comercio y el intercambio financiero con Estados Unidos.

Pero eso tendría un pesado costo para Estados Unidos, pues su comercio con Hong Kong es uno de los pocos que le deja superávit. El año pasado el superávit fue de más de 30 mil millones de dólares.

De hecho, en Hong Kong operan 1.300 empresas estadounidenses, en las cuales trabajan 85 mil ciudadanos norteamericanos. De ahí que los propios representantes de las grandes empresas estadounidenses estén afirmando que las supuestas sanciones tendrán que postergarse hacia un futuro bastante lejano.

Por otra parte, la Unión Europea, aunque ha expresado preocupación por la nueva ley de China sobre Hong Kong, se negó categóricamente a considerar cualquiera decisión que implique sanciones diplomáticas o económicas contra China.

De hecho, el actual jefe de la diplomacia europea, Josep Borrell, dijo claramente que no se ha planteado ninguna sanción contra China, y que la relación de Europa con China es demasiado importante.

De hecho, para Europa, Hong Kong y China constituyen el principal socio comercial, y, sólo para Alemania, el intercambio bilateral con Hong Kong el año pasado superó los 15 mil millones de dólares.

 

Del llamado que hizo Donald Trump a sus «aliados» occidentales, sólo Canadá, Gran Bretaña y Australia se unieron a Washington en su condena a China. Frente a ellos, en cambio, el diplomático Josep Borrel, jefe de la diplomacia europea, admitió que se está avanzando hacia un posible gran acuerdo comercial entre Europa y los países asiáticos, incluyendo a Rusia, durante el próximo año.

¿Y qué le esperaría, entonces, a esos varios miles de movilizados en las protestas de Hong Kong?… ¿A qué pueden optar ahora, luego de que hicieron chistes obscenos con la Canción Nacional china, a la vez que levantaban banderas estadounidenses y cantaban el himno «Star Spangled Banner», suplicando que Washington envíe tropas para derrocar al gobierno pro chino?…

Tan patética es ahora la situación para ellos, que en Gran Bretaña y Estados Unidos están proponiendo que se les otorguen visas y eventualmente se les de  nacionalidad inglesa o estadounidense, para que puedan irse en paz con su fracaso.

 

Como fuere, el viernes la canciller alemana Angela Merkel le dio un fino, delicado y durísimo desaire a Donald Trump, al rechazar su invitación a realizar una Cumbre de los 7 en Washington, a fin de celebrar el término de las cuarentenas por la pandemia del Corona Virus.

Angela Merkel le envió una gentil nota señalando que por razones de prudencia no puede aceptar tal invitación, ya que ponerle fin por decreto a la cuarentena, en contra de la opinión de los científicos, es un error muy grave que ella no quiere cometer. 

¿Qué ocurrirá ahora?… ¿Será reelegido Trump en las elecciones de noviembre?… ¿Con qué plata pagará Estados Unidos la deuda gigantesca que sólo sirve para parchar y postergar el desastre?

Entre Europa y Asia, ¿impondrán al fin la renta básica para todas las familias, aunque no tengan trabajo? 

Realmente se nos viene encima un mundo nuevo, muy distinto del que hemos conocido.

Hasta la próxima, gente amiga. Cuídense, hay peligro. Pero a ningún rotito ha de faltarle su pareja, con la que, yendo por la calle, codo a codo, serán mucho más que dos.

Fuente: https://resumen.cl/articulos/podcast-cronica-de-ruperto-concha-washington-mejor-que-beijing

Por Editor

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