Fabiola Letelier: «El golpe de Estado en Chile, sus razones».

letelierLa invitación que a mí se me entregó es para hablar de golpes de Estado en América Latina y derechos humanos. La verdad es que la historia de América Latina en las últimas décadas, a contar de la década del 60, se caracterizó por la instauración de dictaduras militares, en la casi totalidad de sus países, en el intento de eliminar los procesos políticos de izquierda latinoamericanos; desde Guatemala, Argentina y Brasil, desde El Salvador, Uruguay, Paraguay, desde Colombia a la República Dominicana y Bolivia.

En Chile nosotros sufrimos el 11 de septiembre de 1973 la sublevación de las 4 ramas de las FFAA encabezadas por el general Augusto Pinochet, que derrocó al gobierno de la Unidad Popular que presidía el doctor Salvador Allende.

A mi me parece que es oportuno recordar un poco de lo que fue esa dictadura militar que su­ frimos los chilenos por 17 años. Por qué la Unidad Popular, la Unidad Popular impulsó un proceso de profundas transformacio­nes, impulsadas por la clase obrera, la clase media, cuyo horizonte era la construcción de una sociedad socialista en democracia, pluralista y en libertad.

El gobierno democrático del Presidente Allende, es bueno recordarlo, fue elegido por la volun­tad popular, fue confirmado por acuerdo del Congreso Nacional, pero sólo pudo ejercer este alto rango hasta el momento del golpe de Estado, es decir durante mil días.

Allende en esos momentos, del golpe mismo, se encontraba en el palacio presidencial junto a ministros y colaboradores. Es atacado por tropas del ejército y unidades de tanques. Las FFAA exigen a Salvador Allende la rendición incondicional del gobierno popular y al no conseguir este objetivo La Moneda es bombardeada por aviones Hawker Hunter de la Fuerza Aérea. Allende frente a esta situación, donde no veía un cambio que pudiera alterar esa sublevación y esa expresión salvaje de odio, él se va a su estudio y decide terminar con su vida para así negarse a entregar al fascismo el poder que el pueblo le había entregado.

Sacado más tarde de La Moneda, cubierto con una manta boliviana, y enterrado en silencio, con absoluta reserva, en Viña del Mar, ante la sola presencia de su esposa y de dos acompa­ñantes.

Entonces, la expresión del fascismo la tenemos inmediatamente cuando el general del ejército Palacios, que es el que es ordenado por Pinochet para tomar La Moneda se comunica con él y le dice “misión cumplida, Moneda tomada, presidente muerto”.

Ahora, cuáles fueron aquellos hechos, aquellas resoluciones que durante el proceso de la Uni­dad Popular motivaron a crear este clima de odio tan grande de las FFAA y de la derecha económica del país.

La verdad y brevemente, Allende nacionalizó la minería, en especial lo que fue la nacionali­zación del cobre, circunstancia que hoy día también se discute y que era el que evidentemente producía un ingreso mayor de las exportaciones para el bienestar de todo el país; profundizó la reforma agraria que había iniciado el gobierno de Frei; disminuyó el latifundio, al naciona­lizar enormes propiedades y entregarlas a las familias campesinas; nacionalizó la gran banca, hizo labores en la parte económica. Todavía recordamos el repartió medio litro de leche para los niños en forma gratuita en las escuelas y estableció la matrícula gratuita de la enseñanza primaria tema que hoy día se vuelve a discutir. Hizo mil cosas interesantes, nos hizo participar a la mayoría de los ciudadanos en los bene­ ficios de la cultura que fue lo que se originó por la editorial Quimantú donde se imprimieron millones de libros que fueron entregados a precios populares. En la escena internacional, Allende cumplió una labor muy importante al inscribirse en la organización de países no alineados, además concurrió a las Naciones Unidas, y perdónenme que recuerde eso porque fue acompañado por mi hermano, Orlando Letelier, que tenía un alto cargo en ese tiempo, y allí, en las Naciones Unidas, Allende denunció la estrategia del imperio contra la revolución socialista que estaba en desarrollo. La verdad es que el golpe de Estado se empezó a originar y a generar desde la primera fecha en que se elije a Salvador Allende, que fue el 4 de septiembre de 1970, porque veían, tanto la derecha como los militares, sobre todo la burguesía, el miedo de que todos esos beneficios seculares y privilegios de clase pudieran ser confiscados por la Unidad Popular. Pero como lo han establecido escritores muy importantes fue la dimisión de Prats, en agosto de 1973, y el as­censo de Pinochet a la jefatura del ejército, los que sellaron la suerte de la democracia chilena que era tal vez una de las más arraigadas y reconocidas en América Latina.

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Sabemos que Pinochet solamente se coloca y se junta con los otros golpistas, miembros de las fuerzas armadas, el 9 de septiembre, cuando firma un escrito en el cual él, que había sido nominado con la firma de Prats comandante en jefe del ejército, se declara entonces integrante del grupo que da el golpe militar. Sabemos que esos miembros de las FFAA se van a la Escuela Militar donde hacen sus primeras entrevistas y es ahí cuando se alza la voz de Leigh que dice que el propósito especial de este gobierno es extirpar el cáncer marxista de Chile y por lo tanto esta dictadura militar clausura la cámara de diputados, cierra el senado, se prohíbe a los partidos de izquierda intervenir en la difusión de noticias, solamente se aprueba a aquellos que apoyaron el golpe y se establece lo que en Chile vivimos, una represión realmente de una brutalidad increíble. Una cosa que permite a los militares ponerse al lado del golpe es la Doctrina de la Seguridad Nacional que fue promovida, como aquí se ha señalado, en la Escuela de las Américas.

Muchos militares, yo diría que más de 1.800 militares concurren a Panamá, donde funcionaba la Escuela de las Américas, para ser adoctrinados no solamente en esta postura contra el comu­nismo sino que además se les enseña la aplicación de diferentes métodos de tortura.

Por lo tanto, la dictadura que nosotros vivimos y que es necesario comentarlo para las gene­raciones juveniles fue una dictadura brutal con una represión ampliada a todos los sectores de todo el país puesto que se controlaba el poder total.

Sabemos que se utilizó a la DINA, que fue creada poco después del golpe mismo, para que en esta institución se concentrara un grupo de personas, de las distintas ramas de las fuerzas armadas, para reprimir y asesinar.

La DINA y me tocó a mi, por eso lo recuerdo, cuando seguíamos el juicio de mi hermano Orlando Letelier, con el ministro Juan Guzmán, oír y estar presente cuando fue interrogado Contreras. Él decía que la DINA se había formado con dos mil miembros de las distintas ramas de las FFAA y con 50 mil informantes que fueron establecidos a lo largo de todo el país.

Evidentemente, la represión ejercida fue brutal con detenciones arbitrarias, allanamientos, fusi­lamientos, muertes, torturas. Por eso se crean estas instituciones, estos recintos clandestinos. En el Estadio Nacional hubo 5.000 personas detenidas y fue ahí cuando las mujeres, espe­cialmente, buscan a sus familiares y hacen colas para poder obtener alguna información, que siempre se les niega y de ahí, de esas colas de mujeres heterogéneas, de mujeres de distintos sectores, nace la primera organización democrática de mujeres que luchan contra la dictadura. Entonces vemos, y vuelvo a decirlo, que entre el año 1966 y 1973, 1.822 oficiales chilenos fue­ron adiestrados en la siniestra Escuela de las Américas donde se les inoculó ese anticomunismo total que les entregaba la Doctrina de Seguridad Nacional.

Esa es la situación que nosotros vivimos. Sin embargo, hay que señalar que ahora estamos en otra situación. Vivimos hoy en día en un Chile que está generando grandes cambios, con las movilizaciones sociales y las movilizaciones de la sociedad civil.

La movilización, que parte el 2006, con los estudiantes de los primeros grados y después las grandes movilizaciones de los estudiantes universitarios, a las cuales se han unido los profeso­res de distintos sectores del país, que reclaman, que piden, que exigen que evidentemente haya no sólo educación gratuita para todos, no sólo que termine el lucro, no sólo que haya calidad en la educación. Actualmente, hay una movilización de personas que se han agrupado y luchan para que hayan cambios institucionales en el sentido de que haya una asamblea constituyente y se ponga fin a la Constitución de 1980 de Pinochet, que tuvo después varios cambios, pero que no tocó para nada la institucionalidad, el sistema electoral, que nos ha impedido realmente volver a tener una democracia basada en los ciudadanos, en la voluntad de los ciudadanos. Por eso estamos hoy día esperanzados en que estos cambios sean de tal naturaleza que como dice un holandés a quien yo he admirado mucho que dice: “si quieres transformar el mundo sale de tu aislamiento y únete a otros para lograr producir el cambio”.

Antes de irme quisiera señalar que se ha establecido ya en forma absolutamente clara en varios libros, en varios estudios hechos por académicos, por historiadores, que la responsabilidad de este brutal golpe de Estado no sólo fue producido por militares, fue también producido por sectores de la derecha que fueron los que apoyaron e impulsaron este movimiento, pero que también participó, en esta situación tan horrible que vivimos, el Presidente Nixon de los Estados Unidos.

La intervención del imperialismo fue decisiva en la caída de lo que fue nuestra democracia. Es por eso que yo felicito a todos aquellos que están trabajando de distintas formas y dando apoyo a las denuncias de estas intervenciones del imperialismo en nuestra América Latina.

Muchas gracias

* Ponencia de Fabiola Letelier, abogada de Derechos Humanos en el Foro: Golpes de Estados en América Latina y Derechos Humanos

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