Carla Pellegrin: «Mi hermano luchó por la dignidad de Chile»

Este 28 de octubre del 2013 se cumplirán 25 años de la muerte del líder del Frente Patriótico Manuel Rodríguez, Raúl Pellegrin Friedmann, y de Cecilia Magni Camino. El 21 de octubre de 1988, después de una propaganda armada en la localidad de Los Queñes, cer­ca de Curicó, una veintena de combatientes del FPMR abandonaron el lugar divididos en varios grupos. En ese contexto, hay evidencia que el Comandante Rodrigo y la Comandante Tamara, como también eran conocidos, fueron detenidos por Carabineros, torturados y asesinados y luego arrojados, sus cuerpos, al río Tinguiririca.

El FPMR, organización que lideró Pellegrin, fue una organización armada que enfrentó a la dic­tadura de Pinochet. El FPMR se dio a conocer públicamente con la realización de un apagón nacional, el 14 de diciembre de 1983. Su principal acción, fue intentar asesinar al tirano, el 07 de septiembre de 1986. A 40 años del golpe de Estado en Chile, conversamos con Carla Pellegrin como forma de recuperar memorias de resistencias, la vida y pensamiento de su hermano, Coman­dante Rodrigo.

 

¿Nos puedes contar quién fue tu hermano líder del FPMR?

Mi hermano fue el responsable del Frente Patriótico Manuel Rodríguez en la época de la dictadura militar. Debo decir que no es un héroe, no es una persona que está por encima de todos nosotros, sino que fue un ser huma­no súper consecuente como hay muchos en las historias de las revoluciones en el mundo.

Él era chico, él era muy bajito, él media 1.66 y siempre fue chiquitito y en el tiempo en la Uni­dad Popular fue a trabajos de voluntarios.

Nosotros salimos al exilio producto de la lle­gada de la dictadura. Llegamos a Alemania en el año 75, y participamos allá en un grupo de música, de canto y baile, que se llamaba Víctor Jara, entonces lo bonito de esto es que él era el encargado político del grupo.

Después nos fuimos a Cuba y él entró a la es­cuela militar Antonio Maceo a los 17 años. Mi hermano, en ese entonces, militante de la Ju­ventudes Comunistas, le plantearon la posibi­lidad, cuando llegamos a Cuba, de elegir, que podía estudiar en la universidad. Sin embargo, tomó la opción de seguir la carrera militar y la eligió en plena libertad, absolutamente en libertad.

Su vida fue corta, porque murió a los 30 años de edad. El 19 de julio del 79, para el triunfo de la revolución nicaragüense, mi hermano tenía 20 años y estuvo ahí en ese momento históri­co.

Hay una entrevista que le hacen a mi papá en que cuenta que mi hermano le habló que que­ría ser ingeniero de almas. Mi hermano era una persona absolutamente sencilla, sensible. Una vez le pregunté si él no era inseguro, me dice que “por supuesto que sí. Y si hoy estoy en esto es simplemente porque es lo que debo hacer”.

¿Crees tú que la lucha armada estaba justifi­cada entonces para resistir a la dictadura?

La lucha armada, es absolutamente justificable en la dictadura, ante tanto dolor, tanta muerte, tanta tortura, la respuesta fue una respuesta ac­tiva de lucha. En ese entonces, la gente tenía miedo, no como ahora, como le digo a mi hija, que hay una marcha y sé que va a volver. Pero en ese entonces la gente iba a una marcha y no sabía si iba a volver a su casa. Entonces es otra situación y en esa situación, tanto en Chi­le como en otros lugares de América latina, en que se estaba asesinando a personas, no quedó otro camino para muchos que asumir la lucha armada.

Mi hermano era profundamente sensible y asu­mió con responsabilidad el papel que le tocó como líder del FPMR. La lucha armada era la lucha por la libertad y para que al pueblo se le respetara su dignidad. Estamos hablando de la lucha armada seria, no jugar a los bandidos, no jugar a ser revolucionarios por ratos.

El decía, “cómo vamos a responder con flores a la balas si nos están matando”. Entonces, una de las primeras cosas que hizo con sus compa­ñeros fue organizar la autodefensa de masas porque cuando llegaban los milicos, los grupos represivos, a las poblaciones, llegaban dispa­rando y asesinando, y entonces había que de­fenderse.

fpmr

El análisis que hizo tu hermano, el FPMR, es que la dictadura iba a continuar en Chile. Eso esta claro hoy en día, fue una democracia pactada, negociada…

Yo creo que es una vergüenza la democracia que se ha construido en Chile, la gente tiene derecho a voto pero no a decidir cosas impor­tantes. Mi hermano fue brillante, al decir que se venían tiempos en que seguiríamos viviendo el pinochetismo, sin Pinochet. En ese senti­do, la idea de la dictadura de perpetuarse, de continuar su legado, su voluntad, ha seguido en muchos sentidos y esto contó con el vis­to bueno y el respaldo de los gobiernos de la Concertación. Detrás de la dictadura y de lo que se estaba jugando estuvo siempre EEUU, para mantener el sistema neoliberal que se ha seguido profundizando en los gobiernos de la Concertación. Sigue la misma Constitución del 80, sigue la lógica de mercado en que todo se vende y se compra.

Efectivamente, los distintos gobiernos de la Concertación y ahora la derecha han profun­dizado el sistema impuesto a sangre y fuego por Pinochet

Creo que vivimos actualmente los momentos más violentos del capitalismo. En la dictadura, en el fascismo, había detenidos desaparecido, torturados, es cierto, pero lo que pasó con la llegada de la democracia ha sido peor en mu­chos aspectos para la vida de la gente. Desde mi análisis, súper personal, creo que vivimos uno de los momentos mas violentos del capita­lismo. Violento porque es una forma de domi­nación profundamente invisible para la gente donde se multiplican las injusticias y se pasa a llevar la dignidad de las personas a cada mo­mento.

Los obreros chilenos, en los años 40 ó 50, eran cultos, y ahora no, porque los bombardean con televisión, con farándula, y los vuelven estúpi­dos y eso es una violencia brutal.

Antes la gente no se endeudaba como lo hacen hoy en día. La televisión es tan potente, el sis­tema capitalista, que fabrica necesidades. Hay mucha gente que tiene ahora un plasma, aun­que no tengan para comer.

Varios líderes estudiantes han dicho que continúa la herencia de Pinochet ¿Qué sientes cuando ves a los estudiantes movilizados por sus derechos?

Primero quiero decir que ha sido muy bonito que después de tantos años los estudiantes nos estén dando lecciones al seguir adelante con su lucha. La llegada de los cabros, del movi­miento estudiantil, que empezó por el 2006, y que fueron los primeros movimientos masivos, y que tuvo su máxima expresión en el 2011, nos dice que aquí pasa algo, muy interesante, que los estudiantes siguen, a pesar de los años, la lucha por poner fin al lucro, por educación gratuita y de calidad. Ha sido un movimiento digno de un gran respe­to. Siento mucha admiración por la capacidad de los cabros para movilizarse, de rearticular­se, mientras nosotros seguimos aturdidos por el pasado, por los golpes recibidos, por las trai­ciones.

Sobre el caso legal, ¿Que sentiste por el últi­mo fallo de la Corte de Apelaciones?

Nosotros quedamos muy golpeados por la absolución de los asesinos que mataron a mi hermano y a Cecilia. Hemos luchado por más de 25 años para que haya justicia, porque ellos fueron asesinados. Hay un peritaje medico le­gal que indica claramente que fueron tortura­dos. Tenemos esperanza que en la Corte Supre­ma nos vaya bien. En todo caso, seguiremos luchando por una justicia total y por el rescate de esta memoria de lucha, de mi hermano, de tantos, que dieron su vida por la libertad.

comandante

Finalmente, a 40 años del golpe de Esta­do ¿Cuál crees que debe ser el rescate que debemos hacer de la historia de lucha de tu hermano?

Yo creo que el rescate que debemos hacer de esa historia de resistencia a la dictadura militar es seguir luchando por la dignidad de la gente, del pueblo. Es muy importante seguir haciendo conciencia en las personas que tienen derecho a ser felices. No es razonable que a la gente le sigan poniendo la pata encima y no se levan­te, insulta la dignidad de cualquier ser huma­no. No hay que dejar que nos pasen a llevar. Hay un sistema de dominación, de injusticias, que cada vez explota y humilla a las personas. Hoy no hay asesinatos masivos, pero siguen habiendo casos de tortura, sigue la represión a los movimientos sociales, sigue el sistema que instaló Pinochet.

También debo decir, y cada vez que puedo lo digo, que debemos comprender que el enemi­go esta al frente y no al lado. Se pierde mucha energía peleando contra el hermano y no con­tra el enemigo. Yo creo que un movimiento de izquierda fuerte, potente, poderoso, debe ser capaz de buscar los puntos comunes y no los puntos que nos separan, y lo fundamental debe tener claridad para dónde va que no es sino lu­char para que el pueblo viva con dignidad. Es importante entender que la lucha es colectiva, en equipo, valorando el aporte de todos por la construcción de una sociedad mejor.

Entrevista realizada por Pablo Ruiz.

Pin It

Deja un comentario