María Luisa Rosal: «No hay muros que pueden detenernos».

Intervención de María Luisa Rosal, organizadora de base de SOAWatch, pronunciado en el Encuentro Fronterizo:

“Primeramente quiero reconocer, que a pesar que algunos estamos de este lado del muro y algunos están del otro lado del muro de terror, estamos unidos y estamos aquí en pie de lucha, Como pueden ver no hay muros que pueden detenernos. En este tercer año de nuestro encuentro, está claro, estamos aquí para resignificar, venimos aquí con memoria y con nuestras historias, con nuestras luchas y con nuestras ganas de seguir luchando por otro mundo posible.

Y hablando de memoria quiero también compartirles un poco de dónde venimos nosotros como SOAWatch. Nuestras raíces comenzaron, ayer, 16 de noviembre de 1990 en el primer aniversario de la masacre de la UCA una masacre tan terrible como cobarde y los asesinos fueron entrenados en la Escuela de las Américas.

Muchos de los aquí presentes somos sobrevivientes de la implementación de la Doctrina de la Seguridad Nacional respaldada por Estados Unidos. Las desapariciones, ejecuciones, detenciones, torturas.

A ustedes sobrevivientes aquí presentes gracias por guiarnos con su dignidad, con coraje y con consecuencia en esta lucha.

Muchos se preguntaran por qué estamos en esta frontera y no en Fort Benning donde hemos estado y donde sigue esa escuela que ha entrenado a más de 80 mil soldados, policías, y ahora patrulla fronteriza. Esa escuela financiada por  los impuestos de EEUU porque la escuela no es solo una escuela es una idea de cómo dominar, socavar, silenciar.

Tantos años se ha replicado y multiplicado de maneras terribles con objetivos políticos, militares y económicos. Desde 1990 hemos denunciado esos crímenes, crímenes de lesa humanidad que ha cometido esta escuela.

Hemos podido educarnos, incluso casi llegamos a cerrar la escuela, mediante una lucha de base en el Congreso; acompañamos procesos de memoria, de verdad y justicia,  y la lucha de familiares y sobrevivientes en Américas Latina como Argentina, Chile, Guatemala, nos han enseñado algo muy importante, tras los juicios, para condenar a los graduados de la Escuela de las Américas, que lo imposible sólo tarda un poco más.

Estamos, sin duda, atravesando periodos muy duros, los Estados Unidos con sus políticas de terror y muerte llámese Plan Colombia, Plan Mérida, Plan Frontera Sur, Alianza para la Prosperidad, la prevención mediante la disuasión, nos han desplazado, criminalizado, matado. Han buscado así borrarnos. Sin duda mucho dolor y mucho sufrimiento.  Y a la vez, mira a tu derecha, o a la izquierda, o detrás o delante de ti. Somos muchos los que estamos apostando a la vida.

Nos falta mucho por aprender y estamos aprendiendo y escuchando. Queremos articularnos más. No podemos estar aislados unos de los otros. Y volviendo a la pregunta,de por qué estamos aquí. Estamos aquí para articular ideas, luchas y sueños. Y hay que decirlo, estamos para desmantelar el imperialismo fronterizo.

Nos queda una deuda histórica, cerrar la escuela de asesinos. Tumbar esos muros, este muro, es otra forma de cerrar la escuela, la desmilitarización y la desinversión de las fronteras también es una forma de cerrar la escuela. Porque sabemos que la intervención de Estados Unidos en nuestros países es una causa fundamental de la migración que ha existido, que existe, y seguirá existiendo.

Estar aquí porque hablar de la Escuela de las Américas es hablar de nuestras historias que duelen. Es hablar del exilio, es tener que huir, es hablar del dolor de nuestros pueblos.

Estamos viviendo en un momento en que las fronteras se siguen expandiendo. En que vemos que las diversas formas maneras de opresión se solapan y a medida que las políticas de Estado y gobierno actual buscan desarticularnos, meternos miedo, deportarnos, criminalizarnos, matarnos, desaparecernos.

Hemos estado creciendo y mi esperanza y alegría es que veo cada día a personas más jóvenes en esta lucha. Esta lucha es suya y de todas y todos.

En nombre del Colectivo de SOAWatch quiero agradecer el viaje que cada uno de ustedes hicieron para estar aquí. Este año ha sido difícil, y sabemos que vienen con sus propias historias de lucha, tristezas, sueños, urgencias.

Mi nombre es María Luisa, nací bajo la dictadura del general Efraín Ríos Montt, en Guatemala, durante el auge del conflicto armado interno. A mis casi 9 meses, el 12 de agosto de 1983, mi padre fue desaparecido por el ejército guatemalteco. 35 años después seguimos buscando a mi papá y 35 años después seguimos sintiendo una ausencia muy profunda y cada día muy presente. Y saben qué, no pensamos claudicar nunca. Porque hay agrupaciones de familiares que seguimos exigiendo verdad y justicia. Y porque hay personas como ustedes que están, que estamos, haciendo lo imposible. Estamos construyendo ese mundo posible uno sin muro como este y eso compañeras, compañeros, hay muchos, para seguir luchando otros 35 años y más.

Quiero terminar con esto. Nuestros mártires, Ignacio Illacuria, Ignacio Martin Baro, Segundo Montes, Juan Ramos Moreno, Joaquín López y López, Elba Ramos, Celina Ramos, y San Romero de las Américas. Todos están aquí con nosotros hoy y siempre. Bienvenidos, ni un paso atrás».

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