Análisis: Hegemonías y Dominación

Compartimos a continuación, por su importancia y para el análisis de la realidad, la ponencia del Embajador de la República Bolivariana de Venezuela en Chile, Arévalo Méndez Romero, la que fue presentada el 16 de mayo pasado, en la librería de Le Monde Diplomatique, en el marco del conversatorio “Entre Hegemonías y Disidencias: América Latina en Disputa” actividad organizada por el Observatorio por el Cierre de la Escuela de las Américas.

“Buenas noches compañeros y compañeras.
Agradecer a Le Monde Diplomatique, a los organizadores, a Carlos, a Alicia y al compañero que nos acompañamos en este foro tan importante e interesante porque desnudan otras realidades que muchas veces no conocemos y, a veces, cuando participamos en estos foros nos enriquecemos, incluso con las preguntas. Yo soy muy de armar agendas para los foros a partir de preguntas de foros anteriores que me permiten estructurar un discurso y tratar de transmitir esto.
Bueno, comenzaría diciendo que debemos entender el asunto de la hegemonía a partir, incluso, de una estructura organizacional muy bien pensada, muy bien afinada de 200, 300, 500 años que se ha venido multiplicando y fortaleciéndose a medida que la modernidad va ocupando espacio en la vida de los pueblos, de las naciones, de los Estados. Hay elementos que conforman, o que dan forma, a esta estructura que se intercambian, se relacionan y son interdependientes uno a otro porque cuando hablamos de capitalismo, acumulación de riquezas, globalización hegemónica, neoliberalismo, acumulación de ganancias, etc. estamos hablando, entonces, de un mismo contexto o de un mismo concepto del cual debemos partir.
Y que, esa estructura o superestructura tiene una definición hoy que está claramente determinada, un vértice superior donde están los Estados Unidos, como potencia mandante. En segundo nivel pudiéramos ubicar a las potencias europeas más Japón, Canadá, Nueva Zelandia y Australia.
Un tercer nivel las potencias de segundo rango europeas, como España, Portugal, naciones con menos potencial incluso militar y económico. Quizás en un quinto y sexto nivel están los gobiernos y los Estados, no los pueblos, no los países y no las naciones latinoamericanas, donde los gobiernos conservadores tienen preeminencia ahora. Es una estructura que nos indica que hay un potencial de dominio y subyugamiento sobre el resto de la estructura y que se va ampliando en la medida que se han ido incorporando ahora, o tradicionalmente, países como los nuestros.
Esta expresión hegemónica tiene una tremenda variedad y una multiplicidad de factores que la identifica y que gracias y a merced del poderío desarrollado por los EEUU ha logrado conformar entonces esta estructura como conocemos ahora. Por supuesto, es una estructura que deja ganadores y perdedores, que deja dominantes y dominados, que deja patrones universales, cual película de Hollywood, pero que es así.
Esta hegemonía se manifiesta, sobre todo, con mucha crudeza, con mucha crueldad, con mucho espíritu y ánimo de expoliación contra los pueblos de los continentes subdesarrollados como es la mayoría de Asia y como es, totalmente, Latinoamérica. Porque Asia por lo menos tiene potencias que han venido desarrollándose, más o menos, ligado al capitalismo global. El caso de Latinoamérica es diferente.
Todos estamos en el mismo nivel, subyugados, sin posibilidad de desarrollo con la entrega de nuestros recursos naturales y con unas élites locales que no dan pie, ni dan posibilidades, de que los pueblos puedan expresarse, de que los pueblos puedan salir a flote, respirar y tratar de cambiar. Ya, incluso, en África, como en Asia, hay países que han dejado detrás el legado capitalista colonial, mientras tanto, en Latinoamérica, nos hemos quedado atrás. El continente más rico, pero el más desigual de este planeta, de modo que esta multiplicación de factores, que inciden sobre asuntos vitales, es necesario para la convivencia universal. Eso está mal trecho.
Hoy, vemos que hay poca capacidad de reacción por parte de los factores antiimperialistas, anticapitalistas, antineoliberales, anticolonialistas, para madurar propuestas de confluir en la conducción de un gran frente universal que dé pie a eso. Mientras estemos pensando en hacerlo por separado, fraccionados, dispersos, es muy difícil.
Siempre hablamos del patio trasero, deberíamos preguntarnos si no sería conveniente que seamos un patio trasero, porque un patio trasero enfrentando a la hegemonía capitalista del imperio norteamericano nos daría muchísima relevancia, incluso poder para detonar vías, para confrontar al imperio norteamericano. El problema es que somos 33 patiecitos, si fuéramos uno solo sería otra la historia.
Podemos mencionar una gran diversidad de cómo se expresa esa hegemonía y sus efectos sobre los pueblos de los países del tercer mundo y que en conjunto esa multiplicidad que le da vitalidad al capitalismo como base fundamental del imperialismo. Siendo que ambos conceptos se retroalimentan, se sostienen, se ven una cara frente al otro, pero que indudablemente, uno convive porque convive el otro.
Así tenemos, entonces, ¿Qué factores hegemónicos?…
La Hegemonía Cultural por parte del imperio, sí. Evidentemente que la hegemonía cultural nos ha arrastrado a todos a plegarnos a la idea de que el mundo occidental, el modelo cristiano, no es posible si no con la base cultural que nos impone el imperio, desde la forma de vestir, de caminar, de expresarnos, de las bellas artes y las otras que según ese concepto no son bellas artes. Pero, definitivamente, la hegemonía cultural sí es un elemento quizás el más importante y el más influyente. Hasta ahí toca, le da origen a esta estructura.
Segundo, la Hegemonía Nuclear. Vemos hoy como, por fin, a los EEUU le surgen poderosos factores contrapuestos que no se los esperaban hace 15 ó 20 años atrás. Era impensable que hace 20 años el presidente de norcorea fuera invitado a reunirse con Trump y que no haya tenido que ir a Washington, sino que él impuso la sede en donde se iban a encontrar.
Primero en Singapur y después en Hanoi. Esto nos está diciendo que hay una verdad subyacente en esto, cuando EEUU acepta conversar o cuando Trump acepta conversar con el presidente norcoreano, estamos viendo un cambio, entonces, en el mundo.
Eso es, EEUU no respeta hoy en día, o el imperialismo no respeta hoy en día, a los países que no posean capacidad nuclear. Sólo por eso. Y eso pasa con China, con Rusia, pasa con norcorea y está ocurriendo ahora también con Irán. El mundo va entrar ahorita, otra vez, en una época de mucha dificultad, de muchos cuestionamientos hacia asuntos tan importantes como es la seguridad de todas nuestras naciones y todos los pueblos del mundo frente a una posible catástrofe nuclear iniciada, por supuesto, por los EEUU. Porque lo que sí podemos tener por seguro es que ni China, ni Rusia, ni India, ni Pakistán, van a comenzar una guerra de este tipo, todos los países que tienen tecnología nuclear y la capacidad para fabricar bombas atómicas.
De manera que, hoy, la hegemonía nuclear está en disputa, en plena disputa, ya no hay un claro matiz de que EEUU tenga las manos sobre los controles nucleares en el mundo. ¿Esto es más peligroso? Bueno, yo creo que es más peligroso que los EEUU con todo el poder cultural, político, económico y, sobretodo, el poder sobre detonar o no detonar el Armagedón es muy peligroso, así que veamos, o yo lo veo, como positivo el hecho de que se está dando algún margen de equilibrio en el tema de la hegemonía nuclear.
La Hegemonía Financiera también, pero la hegemonía financiera hoy como estamos viendo con China, o sea, hace 5 años, que no es nada, era impensable esta confrontación donde un país, una potencia de segundo orden, pero en crecimiento y en desarrollo de toda su potencia, como China, estuviera roncando al ogro en su cueva. De manera que hoy, la hegemonía financiera está en disputa, sobre todo, con lo que hemos visto con China, en las últimas semanas, donde establece nuevos parámetros para la valorización de su moneda a partir de pagar no solamente a las importaciones energéticas, sino muchas de sus importaciones, pagarlas con yuanes y que los que paguen con yuanes van y cambian y transan por oro en la Bolsa de Shanghái.
Entonces, esto nos está indicando que en materia de hegemonía financiera el mundo está cambiando, afortunadamente para bien, diría yo, para bien porque no hay solamente el poder, o el eje financiero, que emana del eje de la Bolsa de Tokio, Bolsa de Londres y Bolsa de Nueva York, ya comienzan a tener contraposiciones.
La Hegemonía Alimentaria que, por cierto, estamos viendo en estos días. Creo que ha sido un gran logro que tribunales, incluso en EEUU, hayan condenado a Bayer-Monsanto; a esa asociación perversa, que si uno se pone a ver, debe ser una de las asociadas de grandes empresas más perversas que ha conocido la historia de la humanidad. Monsanto enferma a la gente y Bayer trata de curarla.
Hasta hace dos años, seis empresas en el mundo dominaban la tecnología de las semillas transgénicas, hoy son cuatro, y el mundo está marchando lentamente.
No hay conclusiones definitivas acerca si los alimentos transgénicos o de orígenes transgénicos perjudican la salud, lo que sí está demostrado es que el uso de Glifosato Roundup etc. sí es cancerígeno. Dos sentencias contra Monsanto-Bayer en apenas una semana por un total de 4 mil millones de dólares es porque tienen razón los institutos de investigación que han dicho eso.
Pero aquí está peligrando la seguridad alimentaria del mundo si estas cuatro empresas siguen en la marcha de la investigación tecnológica para al final, no sé, en el año 2050, 2060, todo lo que la humanidad esté comiendo proviene de la tecnología desarrollada sólo por cuatro empresas en el mundo. O sea, la hegemonía alimentaria es otro peligro inminente de este capitalismo terrible.
La otra, la Hegemonía Farmacéutica, yo se le propongo porque a veces nosotros nos quedamos en las concepciones teóricas abarcantes, muy generales, pero no aterrizamos en cómo se manifiestan esos fenómenos sociales, políticos, económicos, culturales y geopolíticos, sobre todo geopolíticos. Entonces, yo diría que esta biblioteca que está acá a la entrada de esta librería, agrega mucho valor al conocimiento porque uno se pasea por una cantidad de elementos que si uno se pone a leer y va a la raíz de los asuntos uno encuentra que a veces el bosque no nos deja ver el árbol pero en esta situación del estudio de las hegemonías y como se manifiestan hay que ver el árbol también además del bosque.
Lo otro es la Hegemonía Energética. Es bien sabido que EEUU y Europa pretenden dominar no solamente las fuentes sino las rutas de energía dado que el petróleo, supuestamente, se acaba. Entonces, quieren dominar lo que queda de petróleo para avanzar en sus negocios, para seguir acumulando el capital para la llegada del Nuevo Orden Energético Mundial que no sabemos si va ser con energía renovable, incluyendo la nuclear. Como sabemos, el avance de las energías renovables no ha ido como se esperaba, hace treinta años, que avanzara. Ha ido avanzado, eso es cierto, pero no como para poner en peligro, todavía, la industria, la movilidad y la electricidad, a partir de la energía fósil, pero ahí tenemos un elemento fundamental y, en este, casualmente está incluida Venezuela en esta confrontación geopolítica que tiene en la energía también un elemento fundamental.

La Hegemonía por las Rutas y pasos críticos está a punto de detonar un conflicto en el Estrecho de Ormuz por Israel y Arabia Saudita enfrentados, geopolíticamente, por razones incluso culturales y religiosas frente a Irán, pero ya el mundo conoció lo que pasó con la Guerra de los Seis Días y cuando el Canal de Suez fue cerrado por Egipto, cuando hubo el embargo petrolero, etc. Pero también hay una lucha, sorda lucha, pero una lucha al fin, y lo que estamos viendo es la guerra de Arabia Saudita, y otros países árabes, contra Yemen, precisamente por intentar predominar sobre el paso del Adén.
La otra es reciente, pero con una capacidad extraordinaria, superpotente, de ejercer influencia sobre el desempeño en materia de desarrollo, en materia de intercambio, en materia de conocimiento, incluso, como es la Hegemonía Cibernética. Sabemos que eso está, prácticamente, concentrado en no más de diez países. Afortunadamente, China está ahí, India está ahí, haciendo presencia. Entonces ya no queda el desarrollo de la energía cibernética como vimos, cuando se inventa la computadora y cuando se inventa internet, eso prácticamente fue monopolizado por el conocimiento y la tecnología norteamericana.
Hoy en día no, no está ocurriendo lo mismo, sí queremos ver la tecnología 5G que según dicen los expertos va ser una revolución al igual que lo fue en su momento el invento de la computadora o el arribo de la internet. La tecnología 5G va superar todos esos momentos históricos de importancia. Pero vemos como China y EEUU están ya entablando una guerra por el ataque de EEUU contra Huawei, etc. Ustedes acá saben la historia de Huawei, ocurrida recientemente. Pero la tecnología de 5G representa el gran acicate tecnológico que va a equilibrar la carga en la hegemonía cibernética en el mundo. Va haber un espacio disputado entre China, o ya está disputado entre China y los EEUU.
Otro factor geopolítico que EEUU está, no hay duda, que es la geopolítica de las drogas. por lo tanto. nos llega también, el asunto de la Hegemonía de las Drogas. EEUU, por ejemplo, es capaz a 15 mil km. de distancia, desde un centro de control de drones de ataque, es capaz de introducir un misil por una ventana de un humilde hogar allá en Medio Oriente, en Siria, Irak, en Afganistán, etc. y asesinan a toda una familia, fíjense hasta donde llega el poder tecnológico. Pero EEUU, curiosamente, con mucha tecnología y muchos radares y muchos aviones y satélites es incapaz de interceptar la droga que llega a los EEUU que sale de Colombia, que sale de Perú.
Pero es incapaz de interceptar también las armas que salen desde el mercado norteamericano, las armas ilegales, armas no registradas. Los aviones van con drogas y de regreso con armas y municiones vuelven hacia Perú y Colombia. Pero tampoco es capaz de detectar la movilización de sus propios billetes. Porque cuando algún ciudadano acá en Santiago hace una transacción con un billete de un dólar o de cien dólares, en alguna casa de cambio, los EEUU lo saben, pero EEUU no se enteran cómo es que salen en paquetes, recién impresos, de la reserva federal, miles de paquetes de dólares que son embarcados en un avión, que tampoco es detectado el avión que sale de un aeropuerto, que tampoco se detecta el aeropuerto que está en territorio norteamericano para que ese dinero, al igual que las armas, lleguen a Colombia y a Perú. ¿Por qué? Por el poder de las drogas.
¿Hay una geopolítica de las drogas? Claro que hay una geopolítica de las drogas, si las drogas no tuvieran un efecto como tienen sobre la economía mundial, que lo tienen, la humanidad no ha conocido uno de los tres mejores negocios como son la energía, las drogas y las armas.
Si las drogas no les estuvieran generándoles ganancias al capitalismo, ya hubieran desaparecido. Lo que hay es un empeño de que haya más drogas, que haya más tráfico de drogas y que haya más enfermos con las drogas, porque, al fin y al cabo, Bayer los va a curar, a los enfermos.
Y por último, la Hegemonía Comunicacional. Aquí tenemos un gravísimo problema porque los medios de comunicación, como sabemos, a cada hora, periodistas, investigadores, analistas, muy conocedores del tema de la hegemonía cultural, política, geopolítica, económica, financiera, que se maneja a partir de la hegemonía comunicacional, así que esos son elementos que creo no debemos dejarlo de lado. Eso sí, en nuestros enfoques, y en nuestros análisis y siempre más profundo, al detalle: hegemonía mundial globalizante o globalizada, sí, ¿pero por qué?
Y podemos seguir, y nos encontramos con unos 30, 40 ó 50 factores unidos o que en conjunto le dan poder a ese triángulo que arriba están los EEUU y abajo están todos los otros poderes fácticos en los gobiernos y en los Estados que están subyugados o han decidido subyugarsen. Y con respecto a Latinoamérica, les repito compañeros, no es para que seamos pesimistas pero tal como van las cosas, ya nosotros vamos rumbo a que se acaba UNASUR y se da paso, entonces, a un estallido donde prácticamente con la destrucción de UNASUR se acabó una esperanza que había de Unidad en Latinoamérica.
EEUU siempre ha tenido, históricamente, tres grandes temores: uno es el surgimiento de China y ahí está, dos la pérdida del valor hegemónico del dólar en la economía mundial y ya se ven a picos de que el mundo va hacia eso – no a que se acabe el dólar, pero sí, a ir apartando el dólar, hasta que se utilicen otras cestas de monedas – y el tercer gran temor de los EEUU es, precisamente, la unidad latinoamericana.
Si nosotros nos unimos, otra sería la historia en este continente. Pero lo que estamos viendo es un retroceso. Ya CELAC prácticamente no convoca, desapareció UNASUR, y EEUU está desesperado porque la OEA retome el papel que se le asignó a la OEA desde su fundación que, precisamente, es asegurar que la geopolítica en este continente, los recursos naturales, el agua, etc., funcionen a favor de la economía norteamericana.
Hay un teórico que dice que si el mundo se acabase de inmediato y quedase solamente el continente Latinoamericano, perdón, el continente Americano, Canadá y Estados Unidos tienen su futuro asegurado. No les hace falta Asia, ni África, ni Europa, no, basta con Latinoamérica y el Caribe para que ellos se sientan satisfechos y a gusto en la casa esa que ellos creen que es de ellos.
¡Muchísimas Gracias!
*La ponencia del Embajador ha sido transcrita integralmente por la Revista El Derecho de Vivir en Paz

PDF PONENCIA EMBAJADADOR

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